Domingo 12 de Abril, 16:45

Ferias y mercados: la economía que crece desde abajo

Economía | En un contexto de caída del consumo y retracción del empleo formal, las ferias y mercados locales se consolidan como una de las principales alternativas económicas tanto para productores como para consumidores. Se trata de espacios que combinan venta directa, precios más accesibles y generación de ingresos en sectores atravesados por la informalidad,


En la Argentina, la economía popular involucra a cerca de cuatro millones de personas, lo que representa aproximadamente el 20 por ciento de la población ocupada.

Dentro de este universo, las actividades vinculadas al comercio en espacios públicos —como ferias, venta ambulante y mercados barriales— ocupan un lugar central como estrategia de subsistencia y generación de ingresos, según información a la que accedió AIM en base a datos oficiales del Ministerio de Desarrollo Social.

El crecimiento de estos espacios responde a diversos factores. Por un lado, permiten reducir costos de intermediación, lo que se traduce en precios más accesibles para los consumidores. Por otro, constituyen una alternativa laboral frente a un mercado formal cada vez más restrictivo.

En este contexto, la comercialización directa entre productor y comprador adquiere relevancia para sostener ingresos en economías regionales y emprendimientos familiares. A su vez, las ferias cumplen un rol territorial, ya que en muchas ciudades se consolidan como espacios de intercambio local que fortalecen redes comunitarias y circuitos de cercanía, supo AIM.

Desde una perspectiva estructural, la expansión de estos circuitos está vinculada al crecimiento de la informalidad laboral. En el comercio en espacios públicos, una parte importante de los trabajadores desarrolla su actividad de manera independiente, sin inserción en esquemas formales ni acceso a protección social, indicaron a AIM especialistas en base a informes del INDEC.

En paralelo, distintos niveles del Estado impulsaron en los últimos años políticas de promoción de mercados populares y ferias francas como herramientas de desarrollo local.

Estas iniciativas buscaron fortalecer la producción a pequeña escala, mejorar la comercialización y generar instancias de formalización, aunque con resultados dispares según la jurisdicción. No obstante, en el actual contexto económico, estos espacios enfrentan nuevos desafíos.

La caída del poder adquisitivo impacta en las ventas y la falta de políticas de acompañamiento limita su crecimiento. A pesar de ello, continúan consolidándose como una alternativa para miles de familias que encuentran allí una forma de sostener ingresos y acceder a productos a menor costo.

De este modo, las ferias y mercados locales se posicionan como un componente clave de la economía cotidiana, reflejando tanto la capacidad de adaptación de amplios sectores sociales como las transformaciones del mundo laboral y del consumo en el país.

Fuente: AIM.