Jueves 16 de Abril, 11:18

SanCor pidió su propia quiebra y profundiza una crisis que arrastra hace años

Judiciales | La histórica cooperativa láctea atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia. A una deuda millonaria y reiterados intentos fallidos de reestructuración, se suma un viejo conflicto internacional que aún impacta en sus finanzas.


La empresa láctea SanCor volvió a quedar en el centro de la escena tras solicitar su propia quiebra, en un contexto de profunda crisis económica y financiera que se viene agravando desde hace años. La firma, que supo ser una de las principales cooperativas del país, ya había iniciado un concurso preventivo de acreedores como intento de evitar el colapso, acumulando un pasivo que en distintos momentos fue estimado en cientos de millones de dólares. Sin embargo, las gestiones no lograron revertir la situación.

Durante los últimos años, la empresa intentó sin éxito distintas estrategias: reestructuraciones internas, acuerdos con inversores, venta de activos y reducción de personal, en medio de una caída sostenida de su actividad. En paralelo, la Justicia avanzó en la verificación de créditos, dejando en evidencia la magnitud del endeudamiento y la complejidad del escenario, con fuerte presencia de acreedores fiscales, financieros y laborales.

Un problema que viene de larga data

A la delicada situación actual se suma un conflicto que la empresa arrastra desde hace más de una década y que sigue teniendo impacto: una millonaria deuda impaga por parte de Venezuela. Según fuentes vinculadas a la cooperativa, ese país mantiene un saldo pendiente de unos 18 millones de dólares por exportaciones de leche en polvo realizadas en el marco de acuerdos bilaterales.

El origen del vínculo se remonta a 2006, cuando tras frustrarse un acuerdo con el grupo Adecoagro, SanCor firmó un convenio con el Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela (Bandes), que incluyó un adelanto de fondos a cambio del suministro de productos lácteos y transferencia de tecnología. Ese acuerdo permitió en su momento cancelar parte de una deuda que rondaba los 200 millones de dólares, principalmente con entidades financieras nacionales e internacionales.

No obstante, con el correr de los años, nuevas operaciones comerciales dentro del fideicomiso bilateral derivaron en una deuda adicional que nunca fue completamente saldada. Si bien una parte fue cancelada, el saldo restante —unos 18 millones de dólares— nunca pudo ser recuperado, pese a reiteradas gestiones ante distintos gobiernos argentinos. En el contexto actual, además, las tensiones diplomáticas reducen aún más las posibilidades de cobro.

Un escenario cada vez más complejo

La crisis de SanCor no solo impacta en la empresa, sino también en toda la cadena láctea, por su peso histórico en el sector y la cantidad de empleos directos e indirectos vinculados a su actividad. En los últimos meses, incluso sectores vinculados a los trabajadores habían advertido sobre la imposibilidad de sostener la operación en las condiciones actuales, en medio de deudas salariales y dificultades productivas.

El pedido de quiebra marca así un punto de inflexión para la cooperativa, cuyo futuro queda ahora sujeto a las decisiones judiciales y a la eventual aparición de alternativas que permitan sostener, al menos parcialmente, su estructura productiva.