Sociedad | En el marco del aniversario del fallecimiento del Libertado repasamos cuáles eran las comidas y bebidas que formaban parte de la vida cotidiana de José de San Martín. Guisos, asado, helado y café aparecen entre sus preferencias, según testimonios históricos recopilados por el escritor e historiador Daniel Balmaceda.
A 176 años del fallecimiento del General José de San Martín, la agencia AIM recuperó un aspecto menos conocido de la vida del Libertador: sus hábitos a la hora de comer y beber.
Según explicó a la agencia el periodista, escritor e historiador Daniel Balmaceda, las comidas de olla, los guisos, el asado, el helado y el café formaban parte de la alimentación habitual de San Martín.
Balmaceda aclaró que no resulta posible determinar con absoluta precisión todo lo que comía el General, salvo cuando existen documentos o testimonios específicos. Sin embargo, distintos relatos de contemporáneos permiten reconstruir algunos de sus hábitos gastronómicos.
Guisos y mucha carne
De acuerdo con el historiador, durante la época de San Martín era habitual el consumo de comidas de olla y abundante carne. El propio Libertador, según diferentes testimonios, solía comer de manera sencilla y hasta de pie cuando se encontraba solo.
La comida, en esos casos, parecía ser más una necesidad cotidiana que un momento de descanso o reunión. Entre los platos vinculados a San Martín aparece el charquicán cuyano, un guiso elaborado tradicionalmente con charqui, ají, cebolla, grasa y otros ingredientes.
El plato tenía además una ventaja fundamental durante las campañas militares: podía prepararse con alimentos fáciles de conservar y transportar.
Durante el Cruce de los Andes, la alimentación del Ejército fue una cuestión central. Las provisiones incluían ganado, grandes cantidades de charque, ají, cebolla, grasa, queso y otros alimentos destinados a sostener a las tropas durante la extensa campaña.
El asado, una de sus comidas preferidas
El asado también ocupaba un lugar destacado entre los alimentos preferidos del Libertador. Según uno de los testimonios recopilados, San Martín se acercaba a la carne asada y comía de pie.
Incluso se lo recuerda por la particular habilidad con la que utilizaba únicamente un cuchillo para cortar la carne. La sencillez también aparecía en sus almuerzos.
Un relato atribuido a Manuel Alejandro Pueyrredón señala que, mientras se encontraba en Mendoza, San Martín acostumbraba comer al mediodía un puchero sencillo, asado, vino de Burdeos y algo dulce.
El café, una costumbre diaria
A diferencia de muchos de sus contemporáneos, San Martín no era consumidor de mate, sino que prefería el café.
Según los datos recopilados por Balmaceda, su jornada comenzaba muy temprano y uno de sus primeros hábitos era tomar café alrededor de las 3:30 de la madrugada.
También acostumbraba beberlo durante la tarde y, en los meses de frío, durante sus caminatas por la Alameda mendocina junto a su esposa, Remedios de Escalada. En esas ocasiones, la pareja solía detenerse en algún negocio para tomar la infusión.
Helado y paseos por Mendoza
El helado también aparece entre los gustos gastronómicos atribuidos al General. Testimonios de la época señalan que San Martín y Remedios acostumbraban caminar por la Alameda de Mendoza durante el verano y detenerse para disfrutar de helados.
La costumbre estaba bastante extendida en aquella época. Los primeros helados habían llegado al territorio a través de la influencia española y posteriormente se incorporaron a las costumbres de las ciudades cuyanas.
Un hombre sencillo para comer
Los relatos históricos coinciden en presentar a San Martín como un hombre sobrio y sencillo en sus hábitos alimentarios. Aunque podía participar de comidas formales junto a oficiales y personalidades de la época, en su vida cotidiana prefería la sencillez. Incluso se señala que solía finalizar sus comidas con algún dulce.
En este punto, existe una versión muy difundida que lo vincula con el dulce de leche, aunque no existen certezas suficientes para afirmar que haya sido uno de sus alimentos preferidos. Lo que sí aparece con mayor respaldo documental es su gusto por el asado, los guisos, el café, el vino y el helado.
La alimentación también fue una preocupación durante el Cruce de los Andes
Para San Martín, la alimentación no era solamente una cuestión personal. También representó un aspecto fundamental en la organización del Ejército de los Andes. La dieta de los soldados debía aportar las calorías y nutrientes necesarios para soportar las condiciones extremas de la campaña.
El charquicán, preparado a base de carne seca y otros ingredientes, fue uno de los platos fundamentales para las tropas. Su facilidad de preparación y conservación lo convirtió en un alimento estratégico durante el cruce cordillerano.
Así, detrás de la figura del Libertador y de sus grandes campañas militares, también aparece un hombre de costumbres sencillas, para quien la comida cotidiana debía cumplir principalmente una función práctica.
Fuente: agencia AIM.