Política | La CGT, con la adhesión de las dos CTA y agrupaciones políticas realizó este miércoles una masiva marcha frente al Congreso en rechazo a la reforma laboral, pero tomaron distancia de la virulencia de los sectores más radicalizados.
La movilización, que se desarrolló a lo largo de las principales arterias del centro porteño, transcurrió inicialmente en un clima de protesta y solidaridad sindical.
Sin embargo, hacia mitad de la tarde, un sector ajeno a las centrales mayoritarias comenzó a generar incidentes violentos, derribando parte del vallado instalado por seguridad y enfrentándose con la policía.
Según fuentes policiales, los manifestantes utilizaron bombas molotov, piedras y elementos contundentes contra las fuerzas de seguridad, que respondieron con balas de goma, carros hidrantes y gases lacrimógenos para dispersar los focos de tensión.
El operativo de seguridad se extendió por varias cuadras alrededor de la Plaza del Congreso, y en el marco de los desórdenes se registraron al menos siete detenidos y varios efectivos policiales con heridas leves, indicó la agencia acreditada en Casa Rosada.
Desde la CGT, antes de iniciar la movilización, se emitió un comunicado en el que se exigía a los legisladores que “actúen con responsabilidad” y se advirtió que la iniciativa en tratamiento “no resuelve los problemas del trabajo, solo los agrava”, al tiempo que se sostuvo que la reforma implica una degradación de derechos laborales y de las condiciones de trabajo.
Por su parte, dirigentes de las CTA, que sumaron a la protesta un paro general de 24 horas, ratificaron su rechazo al proyecto y denunciaron “represión desmedida” por parte de las fuerzas públicas.