Economía | La obra demandó una inversión de 260 millones de dólares y permitirá incrementar hasta un 50% la producción de líquidos derivados del gas natural. El proyecto es impulsado por YPF, Petrobras y Dow y forma parte de un ambicioso plan de expansión energética.
La empresa Compañía Mega, integrada por YPF, Petrobras y Dow, puso en marcha una nueva planta de fraccionamiento en Bahía Blanca que permitirá procesar mayores volúmenes de gas provenientes de Vaca Muerta y fortalecer la capacidad exportadora del país.
La obra demandó una inversión de 260 millones de dólares y constituye la primera etapa de un programa de expansión que prevé desembolsos por 650 millones de dólares entre 2023 y 2028.
Su objetivo es acompañar el crecimiento sostenido de la producción de hidrocarburos no convencionales en la Cuenca Neuquina.
Con la puesta en funcionamiento del nuevo tren de fraccionamiento, la capacidad de producción de líquidos del gas natural podrá incrementarse hasta un 50 por ciento, permitiendo aprovechar de manera más eficiente los recursos provenientes de Vaca Muerta y agregar valor a la producción energética argentina.
Durante el acto de inauguración, autoridades de la compañía destacaron que la ampliación representa uno de los hitos más importantes en la historia de Mega y permitirá acompañar la expansión de la actividad hidrocarburífera con mayor capacidad de procesamiento y mejores condiciones para la exportación.
El complejo industrial de Bahía Blanca ocupa un lugar estratégico dentro de la cadena energética nacional, ya que desde allí se procesan y exportan productos derivados del gas natural hacia distintos mercados internacionales.
La nueva infraestructura permitirá absorber el aumento de producción previsto para los próximos años en Vaca Muerta.
El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, destacó que la ampliación de Mega permitirá procesar entre 40 y 42 millones de metros cúbicos diarios de gas proveniente de Vaca Muerta, contribuyendo a generar mayor valor agregado para la industria energética nacional.
La segunda etapa del proyecto ya se encuentra en marcha y fue presentada bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Esa nueva fase contempla una inversión adicional cercana a los 360 millones de dólares y buscará seguir ampliando la capacidad de procesamiento y exportación.
La puesta en marcha de esta obra es considerada estratégica para el desarrollo energético argentino, en un contexto donde Vaca Muerta continúa consolidándose como uno de los principales motores de crecimiento económico y una de las mayores reservas de hidrocarburos no convencionales del mundo.