Jueves 30 de Abril, 15:21

“El trabajo es con derechos o es esclavo”

Política | La CGT cuestionó con firmeza el rumbo económico y laboral del Gobierno nacional, denunció pérdida de derechos, cierre de empresas, caída del salario y advirtió sobre un escenario de creciente deterioro social. También rindió homenaje al Papa Francisco y convocó a defender el empleo digno.


En el marco de una nueva conmemoración por el Día Internacional de las y los Trabajadores, la Confederación General del Trabajo (CGT) difundió un extenso y contundente documento bajo una consigna central: “El trabajo es con derechos o es esclavo”. En él, expresa una fuerte preocupación por la realidad económica, laboral y social que atraviesa el país.

El mensaje, que además incluyó un homenaje al Papa Francisco como símbolo de justicia social, bien común y cultura del encuentro, plantea un escenario de alarma frente a las políticas implementadas por el Gobierno nacional. Asimismo, advierte sobre el impacto que ya se percibe en millones de trabajadores argentinos.

Uno de los ejes del pronunciamiento está centrado en la denominada reforma laboral impulsada por la administración nacional, actualmente sometida a discusión judicial. Desde la central obrera sostienen que la iniciativa representa un avance sobre derechos individuales y colectivos conquistados tras décadas de organización y lucha sindical.

En ese sentido, la CGT ratificó que continuará transitando todas las instancias judiciales necesarias para impedir el retroceso en materia laboral y remarcaron que no están dispuestos a resignar garantías amparadas por la Constitución Nacional.

El documento también describe un fuerte deterioro de los principales indicadores económicos. Señala una marcada caída en la actividad productiva, el consumo y sectores estratégicos como la industria, la construcción y el comercio. En este contexto, afirman que no existen políticas orientadas a fortalecer la producción ni generar empleo genuino.

Por el contrario, cuestionan que el actual modelo económico privilegia únicamente a grupos vinculados a la especulación financiera, dejando de lado la inversión pública, la obra de infraestructura y el desarrollo federal.

En otro tramo, la central sindical alertó sobre el cierre masivo de empresas y establecimientos productivos, fenómeno que, según remarcan, alimenta la desocupación, la precarización y la informalidad laboral. Esto sucede mientras el salario pierde poder adquisitivo frente a una inflación persistente y a las restricciones impuestas en las negociaciones paritarias.

A la vez, advierten sobre un creciente endeudamiento de familias, trabajadores y pequeñas empresas, en una economía donde cada vez más hogares deben recurrir al crédito o al financiamiento informal para cubrir gastos esenciales.

La CGT también puso el foco en el sistema sanitario, al denunciar el desfinanciamiento de las obras sociales sindicales, el deterioro de la atención del PAMI y el colapso progresivo del sistema público de salud, con falta de cobertura médica, medicamentos y crecientes dificultades para acceder a tratamientos. A ello suman la crítica por el recorte de prestaciones destinadas a personas con discapacidad y el agravamiento de problemáticas vinculadas a la salud mental y los consumos problemáticos.

Finalmente, el documento cuestiona el clima de confrontación política y social que, entienden, se promueve desde el discurso oficial. “Un gobierno que divide al pueblo y alienta el odio pone en riesgo la paz social”, sostienen. En contraposición, convocan a reconstruir una cultura del trabajo, del diálogo y del encuentro, retomando el mensaje del Papa Francisco de animarse a construir un país distinto.

Con ese horizonte, la CGT cerró su declaración con una definición política y sindical tajante: la defensa del trabajo digno no admite retrocesos, porque, afirmaron: “sin derechos laborales no hay libertad, sino sometimiento”.