Economía | A través de una nueva operación financiera con el Tesoro norteamericano, la administración de Javier Milei adquirió Derechos Especiales de Giro por más de 800 millones de dólares para afrontar otro vencimiento con el Fondo Monetario Internacional. Es la tercera asistencia de este tipo en pocos meses.
En medio de la delicada ingeniería financiera que el Gobierno nacional sostiene para cumplir con sus compromisos externos, se conoció este miércoles una nueva maniobra articulada entre la Argentina y el Tesoro de los Estados Unidos que permitió garantizar el pago de un inminente vencimiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI), sin provocar una sangría mayor sobre las ya frágiles reservas del Banco Central.
Según trascendió de fuentes oficiales y registros del propio Departamento del Tesoro estadounidense, el Ministerio de Economía activó la compra de Derechos Especiales de Giro (DEG) por 819 millones de dólares, instrumento financiero que funciona como moneda de intercambio dentro del FMI y que resulta indispensable para cancelar intereses y obligaciones con ese organismo multilateral. La operación tuvo como finalidad cubrir un vencimiento cercano a los 800 millones de dólares que Argentina debe afrontar este viernes en concepto de intereses trimestrales correspondientes a la deuda renegociada con el Fondo.
Desde el Palacio de Hacienda explicaron que el procedimiento no implica un préstamo formal ni un desembolso directo del FMI, sino la adquisición de DEG a uno de los principales tenedores mundiales de ese activo: el Tesoro de Estados Unidos. En términos prácticos, la Argentina utiliza recursos propios del Tesoro para comprar esos derechos y luego transferirlos automáticamente al organismo internacional como forma de pago.
Lo llamativo del caso es que no se trata de un hecho aislado. Con esta, ya son tres las operaciones similares concretadas en los últimos meses: una por 872 millones de dólares en octubre de 2025, otra por 808 millones en enero de este año y ahora este nuevo movimiento por 819 millones. Todas tuvieron el mismo objetivo: sostener el cronograma de vencimientos sin vaciar reservas ni quedar expuestos a una señal de debilidad financiera más profunda.
El mecanismo también vuelve a dejar en evidencia la estrecha sintonía política y económica entre la administración de Javier Milei y el gobierno estadounidense, en un contexto donde aún se espera que el directorio del FMI apruebe la segunda revisión técnica del acuerdo vigente, paso necesario para habilitar un nuevo desembolso por alrededor de 1.000 millones de dólares.