Economía | La Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados informó que en enero de 2026 la ingesta de cortes bovinos cayó un 13% y se ubicó en su nivel más bajo en dos décadas, entre precios altos y menor producción.
El consumo de carne vacuna en Argentina mostró una caída drástica en enero de este año: se redujo un 13% respecto al mismo mes de 2025, situándose en 47,9 kilos por habitante al año, la cifra más baja de los últimos veinte años, según datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).
La contracción se explica en buena medida por una menor faena de hacienda vacuna, producto de factores climáticos adversos como sequías e inundaciones que afectaron el stock ganadero y redujeron la producción de terneros.
En enero, la faena total fue de 1,014 millones de cabezas, un 11,8% menos que en el mismo mes del año anterior.
Este descenso en la oferta se vio agravado por un salto en los precios de la carne: la inflación interanual de los cortes bovinos fue del 70,8%, superando ampliamente la inflación general.
Entre los cortes más consumidos, el asado registró un incremento de 74,2%, mientras que el pollo, alternativa habitual, también subió casi un 9% en el mes.
El resultado es un consumidor que, ante precios que siguen subiendo por encima de su capacidad de compra, opta por reducir su consumo o buscar sustitutos más accesibles, como pollo y cerdo.
Esta tendencia a la baja en el consumo de carne ya se venía observando en años recientes, con estadísticas que muestran una caída constante desde niveles históricos mucho más altos.
Además, la combinación de baja producción y fuerte demanda externa mantiene las exportaciones, lo que reduce aún más la disponibilidad de carne para el mercado interno y presiona precios al alza.