Domingo 29 de Marzo, 00:05

Domingo de Ramos: comienza la Semana Santa

Sociedad | Hoy se celebrará el Domingo de Ramos, una de las fechas más importantes del calendario cristiano y que marca el inicio de la Semana Santa.


La jornada recuerda la entrada de Jesucristo a Jerusalén, donde fue recibido por una multitud que lo aclamaba con ramos de palma y olivo al grito de “¡Hosanna!”.

Ese gesto simboliza la llegada de un rey, aunque no en el sentido político o militar que muchos esperaban, sino desde la humildad.

Según relatan los Evangelios, Jesús ingresó montado en un burro, un signo claro de sencillez y paz, en contraste con la imagen de los poderosos de la época.

Los ramos, por su parte, representan la victoria, la esperanza y la reconciliación.

El Domingo de Ramos no solo rememora ese momento, sino que abre la puerta a la semana más significativa para los cristianos, en la que se recuerda la pasión, muerte y resurrección de Jesús.

En las celebraciones, los fieles suelen acercarse a los templos con ramos que luego son bendecidos. En muchos casos, la ceremonia comienza con una procesión, evocando aquella entrada a Jerusalén, en un gesto de fe y participación comunitaria.

Uno de los aspectos más impactantes de esta fecha es el contraste que plantea: quienes un día aclamaron a Jesús, pocos días después pidieron su crucifixión.

De allí surge la conocida expresión “del Hosanna al crucifícalo”, que refleja lo cambiante que puede ser el comportamiento colectivo.

La liturgia de este día invita a mirar más allá de la celebración y propone una reflexión profunda sobre la fe, el compromiso y los valores.

También es una oportunidad para comprender que los símbolos, como los ramos bendecidos, no tienen un poder en sí mismos, sino que funcionan como recordatorio del mensaje de Jesús: la esperanza, el amor y la entrega.

Más allá de lo religioso, el Domingo de Ramos deja una enseñanza que trasciende el tiempo: incluso en momentos difíciles, la esperanza puede abrirse paso.

El inicio de la Semana Santa propone, así, un camino de reflexión personal y colectiva, en el que se invita a valorar la solidaridad, la humildad y la capacidad de seguir adelante, aún en contextos adversos.