Domingo 5 de Abril, 09:48

El Papa llamó a la paz frente a la guerra y la “idolatría del lucro”

Sociedad | Durante la misa de Resurrección y el mensaje “Urbi et Orbi”, León XIV advirtió sobre la violencia global y pidió transformar el mundo desde una esperanza “no violenta” que nace de la resurrección de Cristo.


El Papa León XIV presidió este Domingo de Resurrección la misa en la Plaza de San Pedro del Vaticano y encabezó el tradicional mensaje “Urbi et Orbi”, donde pidió renovar la esperanza frente a la guerra, la violencia y las desigualdades.

En su intervención, advirtió sobre la “idolatría del lucro” y reclamó un cambio profundo en las relaciones entre las naciones. Ante más de 50 mil fieles, el pontífice celebró su primera Pascua como líder de la Iglesia, luego de que en 2025 la ceremonia fuera presidida por Francisco, en lo que fue su última aparición pública antes de su fallecimiento.

En su homilía, León XIV sostuvo que “la muerte siempre acecha” y enumeró sus manifestaciones en la vida contemporánea. “La vemos en las injusticias, en los egoísmos partidistas, en la opresión de los pobres y en la escasa atención hacia los más frágiles”, afirmó.

Luego agregó: “La vemos en la violencia, en las heridas del mundo, en el grito de dolor que se eleva por todas partes a causa de los abusos que aplastan a los más débiles, ante la idolatría del lucro que saquea los recursos de la tierra, ante la violencia de la guerra que mata y destruye”.

El Papa subrayó que la Pascua ofrece una respuesta frente a ese escenario. “Hoy necesitamos este canto de esperanza”, expresó, al tiempo que instó a los creyentes a llevar la alegría de la resurrección “por las calles del mundo”.

Sin embargo, reconoció que ese mensaje no siempre es fácil de acoger. Señaló que el “lastre de los pecados”, la soledad o las preocupaciones pueden debilitar la esperanza y hacer sentir a las personas “como en un túnel del que no vemos la salida”.

Aun así, insistió en que la resurrección transforma esa realidad. “El Señor está vivo y permanece con nosotros”, afirmó, y remarcó que “el poder de la muerte no es el destino último de nuestra vida”.

En esa línea, sostuvo que el anuncio pascual “abre a la esperanza que no desfallece, a la luz que no se apaga, a esa plenitud de alegría que nada puede borrar”.

Durante el mensaje “Urbi et Orbi”, el pontífice profundizó en el sentido de esa esperanza y advirtió que no se trata de un optimismo superficial, sino de una victoria que “ha tenido un precio altísimo”, marcada por la condena injusta, la tortura y el derramamiento de la sangre de Cristo.

Explicó que el Resucitado no volvió simplemente a la vida anterior, sino que abrió un camino hacia la eternidad al enfrentarse al “dominio del mal”. León XIV definió esa fuerza como “totalmente no violenta” y la comparó con un grano de trigo que muere para dar fruto.

También la vinculó con la actitud de quien, herido, renuncia a la venganza y responde con bondad. Según sostuvo, esa es la única energía capaz de construir “relaciones respetuosas” entre los pueblos y reemplazar los intereses individuales por el bien común.

En ese contexto, el Papa advirtió sobre el riesgo de la indiferencia global. “Nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes ante la muerte de miles de personas”, afirmó, al referirse a la violencia que atraviesa distintas regiones del mundo.

Robert Presvot también evocó las palabras de Francisco en la Pascua anterior y alertó sobre la persistente “voluntad de muerte” en los conflictos armados. Frente a ese panorama, lanzó un llamado directo a los líderes mundiales: “¡Que quienes tienen el poder de desatar guerras, elijan la paz! ¡Que quienes tienen armas en sus manos las abandonen!”. 

Aclaró además que la paz cristiana no se limita al silencio de las armas, sino que implica una transformación profunda del corazón humano. La celebración se desarrolló en una Plaza de San Pedro colmada de fieles y decorada con miles de flores multicolores, en una escenografía tradicional que acompañó el clima festivo de la jornada.

Con esta misa y la bendición final, León XIV cerró su primera Semana Santa como papa, en la que participó activamente de todos los ritos litúrgicos. En el tramo final de su mensaje, el pontífice convocó a los fieles a participar de una vigilia de oración por la paz el próximo 11 de abril en el Vaticano.

Allí, según indicó, se pedirá a Dios que la humanidad abandone la lógica del dominio y abrace el encuentro. “Cristo, nuestra Pascua, nos bendiga y conceda su paz al mundo entero”, concluyó.