Jueves 5 de Enero, 07:40

Despidieron los restos de Benedicto XVI

Sociedad | El Papa Francisco destacó la “sabiduría, delicadeza y entrega” de Benedicto XVI en la homilía de la misa funeral.


Se realizó este jueves el funeral del Papa emérito Benedicto XVI, que se centró en una ceremonia pública en la plaza de San Pedro, que congregódecenas de miles de personas. Joseph Ratzinger murió a los 95 años el 31 de diciembre en el monasterio en los terrenos del Vaticano donde había pasado casi toda sus años de retiro, dedicando sus días principalmente a la oración y la reflexión.

Estos han sido los funerales más inusuales -y discretos- de un papa en casi 600 años. El Vaticano describió las exequias del pontífice alemán como "solemnes pero sobrias", tal como era su deseo.

En el centro del atrio de la plaza vaticana se colocaron los restos mortales de Ratzinger, con una copia de los Evangelios, tras una procesión desde el interior de la basílica de San Pedro y después de que el miércoles fueran introducidos en un féretro de madera de ciprés, como manda la tradición.

En el interior del ataúd se introdujeron objetos identificados con el papado de casi ocho años de Benedicto XVI. Entre ellos, medallones y monedas del Vaticano con su imagen, acuñadas durante su papado y que circularon en las dominaciones del euro.

Francisco llegó minutos antes de la procesión en silla de ruedas y se sentó en un sillón colocado especialmente para él en el altar. Durante la omilía, el argentino destacó la "sabiduría, delicadeza y entrega" que su predecesor "supo esparcir a lo largo de los años".

Aunque Francisco presidió la ceremonia, la misa fue celebrada por el Decano del Colegio Cardenalicio, el italiano Giovanni Battista Re, y concelebrada por unos 120 Cardenales, 400 Obispos y 4,000 sacerdotes.

A grandes rasgos, la celebración litúrgica seguió el modelo de las exequias referidas al sumo pontífice, pero incluye algunos elementos originales y elimina otros. Se han modificado, por ejemplo, las oraciones en las que se mencionaba la Sede Vacante o el fallecimiento de un pontífice reinante y eliminado la oración final del vicario de Roma.

En una homilía breve y profundamente espiritual el Papa Francisco hizo una reflexión sobre la importancia de la entrega, a partir de las últimas palabras que Jesús pronunció en la cruz: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”.

Habló de la “entrega agradecida de servicio al Señor y a su Pueblo, que nace por haber acogido un don totalmente gratuito”; de la “entrega orante que se forja y acrisola silenciosamente entre las encrucijadas y contradicciones que el pastor debe afrontar y la confiada invitación a apacentar el rebaño”; y de la “entrega sostenida por la consolación del Espíritu, que lo espera siempre en la misión”.

 “También nosotros, aferrados a las últimas palabras del Señor y al testimonio que marcó su vida, queremos, como comunidad eclesial, seguir sus huellas y confiar a nuestro hermano en las manos del Padre: que estas manos de misericordia encuentren su lámpara encendida con el aceite del Evangelio, que él esparció y testimonió durante su vida”, dijo Francisco.

Concluida la misa de exequias, el papa Francisco presidió el rito final, la “Ultima Commendatio et Valedictio”. “Queridos hermanos y hermanas, en la celebración de los santos misterios hemos abierto la mente y el corazón a la beata esperanza. Con la misma confianza damos el último saludo y encomendamos a Dios, Padre misericordioso y grande en el amor, al papa emérito Benedicto”, dijo en latín.

Acto seguido, el Cardenal Giovanni Battista Re, Decano del Colegio Cardenalicio, incensó y bendijo el ataúd de Benedicto XVI.