Lunes 18 de Mayo, 11:36

Bolivia atraviesa uno de los momentos más delicados de las últimas décadas

Política | A la histórica polarización política se suma ahora una profunda crisis económica marcada por la escasez de dólares, el aumento de la inflación, la falta de combustibles y crecientes protestas sociales. El país enfrenta además una fuerte tensión institucional derivada de la disputa interna del oficialismo y de los procesos judiciales contra el expresidente Evo Morales.


Durante años, Bolivia sostuvo un modelo económico apoyado en la renta del gas natural y en una fuerte presencia estatal. Sin embargo, la caída de la producción hidrocarburífera, el aumento del gasto público y la disminución de las reservas internacionales deterioraron la estabilidad macroeconómica.

En enero de 2026, el gobierno declaró la “emergencia energética y social” ante la escasez de divisas y combustibles. La inflación acumulada superó el 20 % en 2025 y el déficit fiscal proyectado para 2026 ronda el 9 % del PIB.

La falta de dólares impacta directamente en la vida cotidiana: largas filas para conseguir combustible, aumento de precios en alimentos básicos y dificultades para importar productos esenciales. 

Analistas económicos advierten que Bolivia enfrenta el agotamiento de un modelo basado en subsidios y gasto público sostenido por los ingresos del gas.

Crisis política y conflictividad social

La situación económica agravó la tensión política. 

El actual Presidente Rodrigo Paz enfrenta protestas de sindicatos, mineros y organizaciones sociales que exigen soluciones inmediatas y, en algunos casos, su renuncia.

Desde comienzos de mayo de 2026 se registran violentos enfrentamientos en La Paz entre manifestantes y fuerzas de seguridad. Grupos mineros utilizaron explosivos artesanales y bloquearon rutas estratégicas, profundizando el desabastecimiento en varias regiones del país.

El gobierno sostiene que detrás de parte de las protestas existen intentos de desestabilización política vinculados a sectores leales a Evo Morales, mientras que la oposición acusa al Ejecutivo de no tener un plan claro para enfrentar la crisis económica.

El factor Evo Morales

La figura de Evo Morales continúa siendo central en la política boliviana. El exmandatario enfrenta actualmente una orden de captura por no presentarse a un juicio por presunta trata de personas agravada, relacionado con una denuncia sobre una relación con una menor de edad durante su gobierno.

Morales rechaza las acusaciones y denuncia persecución política. Desde el Chapare, su principal bastión político y sindical, Morales mantiene influencia sobre sectores campesinos y cocaleros.

Su enfrentamiento con el expresidente Luis Arce primero y ahora con el gobierno de Rodrigo Paz profundizó la fragmentación del Movimiento al Socialismo (MAS), fuerza que dominó la política boliviana durante casi dos décadas.

Un país dividido

Bolivia muestra hoy un escenario de fragmentación política y creciente malestar social.

Mientras algunos sectores reclaman reformas estructurales y apertura económica, otros temen que los ajustes profundicen la desigualdad y afecten conquistas sociales obtenidas en los últimos años.

La crisis también reabrió viejos debates sobre el rol del Estado, la dependencia de los recursos naturales y la necesidad de diversificar la economía.

Organismos internacionales y economistas advierten que el país necesita recuperar confianza institucional y estabilidad para evitar un deterioro aún mayor.

Con protestas en las calles, un sistema político fragmentado y una economía debilitada, Bolivia enfrenta un período decisivo.

El desafío del gobierno será contener la conflictividad social y reconstruir consensos en un país donde la polarización parece haberse convertido en una característica permanente de la vida política.