Viernes 11 de Septiembre, 19:50

La comunidad judía celebra Rosh Hashaná y recibe el año 5787

Sociedad | Con la salida de la primera estrella del viernes 11 de septiembre comenzará Rosh Hashaná, celebración que marca el inicio del año 5787 del calendario hebreo.


Desde la salida de la primera estrella del viernes 11 y hasta el anochecer del domingo 13 de septiembre, la comunidad judía celebrará Rosh Hashaná, el Año Nuevo Judío, dando comienzo al año 5787 del calendario hebreo.

Rosh Hashaná, que en hebreo significa “cabeza del año”, constituye una de las celebraciones más importantes del judaísmo y da inicio al período de las Altas Fiestas.

Estas jornadas invitan a la reflexión, al balance de lo realizado durante el año que termina y a la renovación espiritual de cara al nuevo ciclo.

El sonido del shofar

Uno de los símbolos centrales de Rosh Hashaná es el shofar, instrumento confeccionado tradicionalmente con un cuerno de carnero.

Su sonido representa un llamado a la introspección, al autoanálisis y a retomar un camino de justicia y buenas acciones. 

La festividad se celebra al comenzar el mes hebreo de Tishrei y la tradición la vincula con la creación del mundo y, particularmente, con la creación de Adam, el primer ser humano.

Una celebración alrededor de la mesa familiar

Rosh Hashaná también tiene un marcado carácter familiar. Abuelos, padres, hijos, hermanos y otros seres queridos acostumbran reunirse alrededor de una mesa especialmente preparada para compartir la cena festiva.

Los alimentos tienen un profundo valor simbólico y expresan principalmente los deseos de prosperidad y dulzura para el año que comienza.

Entre ellos no pueden faltar las manzanas con miel, que representan el deseo de tener un año nuevo dulce.

También ocupa un lugar destacado la jalá, el tradicional pan trenzado que durante Rosh Hashaná suele presentarse en forma redonda, como símbolo del ciclo del año.

Pescado, pollo preparado con miel, frutas dulces de estación y vino forman parte de las comidas que tradicionalmente pueden acompañar la celebración.

En algunas mesas también se sirve una cabeza de pescado, vinculada al deseo de “ser cabeza y no cola”, es decir, avanzar y ocupar un lugar de iniciativa durante el nuevo año.

Durante la cena se pronuncian las bendiciones correspondientes y una de las costumbres más conocidas consiste en sumergir una porción de manzana en miel antes de comerla.

Los sabores dulces continúan hasta el postre, donde las preparaciones elaboradas con miel vuelven a expresar el principal deseo para el ciclo que comienza.

¡Shaná Tová Umetuká! ¡Que sea un año bueno y dulce!