Cultura | La emblemática banda liderada por César Andino se presentará el próximo 20 de junio en la ciudad. Con más de tres décadas de trayectoria, himnos generacionales y una historia marcada por la resiliencia, el grupo promete un show cargado de potencia, memoria y sentimiento.
Basavilbaso se prepara para recibir una de esas visitas que no pasan inadvertidas dentro de la escena nacional.
El próximo 20 de junio, la reconocida banda Cabezones desembarcará en El Galpón Cultural para ofrecer un recital que asoma como uno de los acontecimientos musicales más importantes del año para la ciudad y la región.
Conducidos por la inconfundible voz de César Andino, el grupo santafesino llegará con toda la fuerza de un repertorio que supo atravesar generaciones y consolidarse como una referencia del rock alternativo argentino desde mediados de los años ‘90.
Lejos de tratarse de una banda más dentro del circuito, Cabezones carga con una historia intensa, atravesada por el éxito, el dolor, la reconstrucción y la permanencia.
Desde aquellos comienzos en 1994 hasta la actualidad, la formación supo sostener una identidad sonora propia, con letras profundas, melodías oscuras y una conexión muy particular con su público.
“Hacemos música porque es lo que nos apasiona, compartir con la gente que viene a los recitales y tocar con amigos. La industria cambió muchísimo, pero nosotros seguimos haciendo rock y gracias a Dios hay mucha gente que ama el rock y vive nuestras canciones con intensidad, y eso nos impulsa a seguir tocando”, resumió Andino al describir el presente de la banda.
La historia de Cabezones también está inevitablemente ligada al dramático accidente automovilístico que en marzo de 2006 sufrió el propio Andino junto a Gabriel Ruiz Díaz, hecho que cambió para siempre la vida del cantante.
Las secuelas físicas fueron profundas y durante años pusieron en duda la continuidad artística del proyecto. “Muchas veces se me cruzó decir hasta acá llegué, sobre todo por una cuestión de salud. Se me complicaban los shows, viajar, los dolores, no podía sostener una carrera normal. Pero la música fue refugio y me obligó a volver a empezar”, confesó tiempo atrás el músico.
Ese renacer es, precisamente, una de las marcas que hoy distingue cada presentación de Cabezones: no sólo hay rock, sino una fuerte carga emotiva detrás de cada canción. Andino sostiene que atraviesa uno de los mejores momentos artísticos de su carrera y que la permanencia del público es una de las mayores recompensas después de tanto sacrificio.
“Que la gente nos siga eligiendo después de tanto tiempo me hace muy bien”, reconoce. En cada recital conviven aquellos seguidores históricos que crecieron con discos como Alas o Eclipse y una nueva camada de jóvenes que llega atraída por una propuesta distinta, más ligada a la melodía, la poesía y una forma menos efímera de sentir la música.
Por eso, la cita del 20 de junio en Basavilbaso no será simplemente un show: será el encuentro con una banda que logró sobrevivir al paso del tiempo, a los cambios de la industria y a las heridas más profundas sin resignar esencia. La pregunta ya está instalada entre los amantes del rock de la región: ¿te lo vas a perder?