Martes 30 de Junio, 00:02

Basavilbaso cumple 139 años

Política | El aniversario evoca el paso del tren por estas tierras. ¿A quiénes debemos esta iniciativa? Desde 1974 la ciudad tiene un Escudo; desde el 2007 tiene bandera y desde 2013 un canción oficial.


¿Cuándo nació Basavilbaso? La historia detrás del 30 de junio, la fecha que identifica a la ciudad.

Aunque Basavilbaso no tuvo un acto formal de fundación, existe una fecha que representa el inicio de su historia.

El 30 de junio de 1887, con la habilitación del tramo ferroviario Rosario del Tala–Concepción del Uruguay, comenzó el proceso que dio origen al pueblo y, décadas más tarde, a la ciudad que hoy conocemos.

Cada ciudad tiene una historia distinta sobre sus orígenes. Algunas fueron fundadas mediante un acto oficial, con documentos que establecen el día exacto de su nacimiento.

Otras, como Basavilbaso, crecieron de manera gradual, impulsadas por acontecimientos que transformaron un territorio prácticamente despoblado en una comunidad organizada.

Por esa razón, cuando se buscó establecer una fecha representativa de su nacimiento, no se encontró un acta fundacional. En cambio, se eligió el hecho histórico que marcó el comienzo del desarrollo del lugar: la llegada del ferrocarril.

El día que comenzó la historia
El 30 de junio de 1887, el Gobierno de Entre Ríos recibió oficialmente de la empresa Lucas González y Cía. la tercera sección del Ferrocarril Central Entrerriano, correspondiente al tramo Rosario del Tala–Concepción del Uruguay.

Ese mismo día comenzó a funcionar el servicio ferroviario y pasó el primer tren por estas tierras. A partir de entonces, empezó a formarse un asentamiento permanente alrededor de la estación, dando origen al futuro pueblo.

La estación fue bautizada Basavilbaso, en homenaje al entonces Gobernador Clemente Basavilbaso, siguiendo una costumbre habitual de la época, que consistía en nombrar estaciones y poblados con el apellido de funcionarios públicos.

Una ciudad que nació alrededor del tren
El ferrocarril fue mucho más que un medio de transporte.

En torno a la estación comenzaron a instalarse trabajadores ferroviarios, jornaleros —principalmente italianos— y comerciantes que encontraron allí una oportunidad de trabajo y decidieron radicarse definitivamente.

La estación era un punto estratégico. Allí las locomotoras cargaban agua y carbón, funcionaba el servicio telegráfico, trabajaba el personal encargado del mantenimiento ferroviario y desde ese lugar se despachaba la producción agrícola hacia el puerto de Concepción del Uruguay y posteriormente a Buenos Aires.

Con el paso de los años, el movimiento ferroviario convirtió a Basavilbaso en uno de los centros más importantes del sistema ferroviario entrerriano.

Los primeros proyectos urbanos
El crecimiento del nuevo pueblo hizo necesaria la planificación de su trazado.

La Ley del 23 de agosto de 1887 autorizó la celebración de contratos para diseñar pueblos y colonias.

El primer proyecto fue realizado en septiembre de 1888 por el agrimensor Ventura Barreiro, quien propuso un trazado al sur de las vías del ferrocarril Paraná–Concepción del Uruguay, con calles orientadas en un ángulo de 45 grados para favorecer la iluminación solar durante todo el año.

Sin embargo, ese proyecto nunca llegó a concretarse debido a la oposición de la Sociedad Anónima La Agricultora, propietaria de esos terrenos.

Posteriormente, en 1890, el Gobierno provincial encargó un nuevo diseño al agrimensor Daniel Médus, aunque tampoco pudo llevarse adelante.

Como consecuencia, las primeras construcciones fueron levantándose sin un orden definido, incluso ocupando espacios donde luego se abrirían calles.

Recién el 30 de diciembre de 1916 apareció un tercer proyecto urbano, elaborado por la Secretaría de Topografía y Caminos de Entre Ríos para la Junta de Fomento de Basavilbaso.

Ese diseño tomó como centro la antigua estación ferroviaria y respetó, en gran medida, las ideas planteadas en los proyectos anteriores.

La colonización, otro pilar del crecimiento
Si el ferrocarril fue el primer gran impulso, la colonización constituyó el segundo.

En 1891, el Barón Mauricio de Hirsch creó en Londres la Jewish Colonization Association (JCA) con el objetivo de facilitar la emigración de familias judías perseguidas en Europa.

A partir de 1892 comenzaron a llegar inmigrantes provenientes principalmente de Rusia, quienes fundaron colonias agrícolas como Clara, San Antonio y otras que, con el tiempo, conformaron el conjunto conocido como Lucienville, nombre elegido en homenaje a Lucien Hirsch, hijo del fundador de la institución.

La JCA adquirió posteriormente importantes extensiones de tierras cercanas a Basavilbaso, construyó viviendas para alojar a los inmigrantes antes de su establecimiento definitivo en las colonias y comenzó a vender terrenos urbanos desde 1908.

Este proceso convirtió a Basavilbaso en un punto de encuentro entre el ferrocarril y la colonización agrícola, dos factores que definieron su identidad.

El crecimiento de un centro ferroviario
En 1921, la Estación fue trasladada a su ubicación actual y se construyó el Galpón de Máquinas destinado al mantenimiento y reparación de locomotoras.

La importancia operativa del lugar hizo que Basavilbaso se transformara en un verdadero centro ferroviario de alcance provincial y regional.

Paralelamente, la producción agrícola de las colonias continuó creciendo y el pueblo fue incorporando viviendas, comercios, industrias y servicios.

Ya hacia 1910, distintas publicaciones de la época destacaban el importante desarrollo urbano y comercial que experimentaba la localidad.

De pueblo a ciudad
El crecimiento poblacional permitió un nuevo paso institucional.

En septiembre de 1938, un censo registró 6.598 habitantes, superando el mínimo exigido por la Constitución entrerriana y la Ley Orgánica de Municipios para acceder a la categoría de ciudad.

El 10 de diciembre de 1938, el Gobernador Enrique Tibiletti firmó el decreto que elevó a Basavilbaso al rango de ciudad.

Pocos meses después, en marzo de 1939, se realizaron las primeras elecciones municipales y fue elegido Rogelio Gómez como primer intendente.

¿Por qué se celebra el 30 de junio?
La respuesta quedó establecida oficialmente muchos años después.

El 30 de abril de 1974, mediante la Ordenanza Nº 41, el Concejo Deliberante de Basavilbaso determinó que el 30 de junio de 1887 sería considerado la fecha de nacimiento de la ciudad.

La decisión se tomó luego de analizar la documentación histórica disponible y concluir que Basavilbaso nunca había sido fundada mediante un acto formal.

Por eso se eligió el acontecimiento que dio origen a su desarrollo: la habilitación del tramo ferroviario y el paso del primer tren.

Esa misma ordenanza también aprobó el Escudo de la ciudad, diseñado por Emilio Gustavo Vicentín ("Rudy"), cuyos símbolos representan el sol, el ferrocarril y el trigo, reflejando la historia y el perfil productivo de la comunidad.

Desde 2007, Basavilbaso cuenta con una Bandera Oficial, surgida a partir de un concurso convocado por el Honorable Concejo Deliberante mediante la Ordenanza 94/2006, en el que se presentaron 53 propuestas. El diseño ganador fue el de Maximiliano Barac.

La bandera fue izada por primera vez el 30 de mayo de 2007, en un acto realizado en la rotonda de las calles Aguet y Avenida Perón, con la participación de autoridades municipales, concejales, docentes y vecinos. Durante la ceremonia se destacó el valor del nuevo símbolo como representación de la identidad, la historia, el esfuerzo y el futuro de la comunidad.

Tanto su creador como las autoridades impulsoras de la iniciativa resaltaron que la bandera refleja el legado de las generaciones que construyeron Basavilbaso y constituye un emblema destinado a fortalecer el sentido de pertenencia y el respeto por la ciudad.

Desde 2013, Basavilbaso cuenta oficialmente con una canción de la ciudad: la “Zamba canción a Basavilbaso”, instituida mediante una ordenanza aprobada por unanimidad por el Honorable Concejo Deliberante.

La obra pertenece a María Lucrecia Scabini, Delia Scabini de Pérez y Nora Roko de Melchior, y fue reconocida por reflejar, con la sencillez de sus versos, la historia, la identidad y el sentir de los basavilbasenses.

La canción nació en 1974, luego de que alumnos de la Escuela Nº 47 fueran descalificados en un certamen coral por no interpretar una obra inédita.

Ese hecho motivó a María Lucrecia “Loli” Scabini a escribir una zamba dedicada a Basavilbaso. La composición se estrenó en un acto escolar y tuvo su primera presentación pública el 9 de julio de 1975.

Más tarde fue incorporada al repertorio escolar por resolución del Consejo General de Educación, consolidándose con el paso de los años como un símbolo cultural de la ciudad.

La ordenanza dispuso que la “Zamba canción a Basavilbaso” sea interpretada en los actos patrios y protocolares organizados por el municipio e invitó a los establecimientos educativos a sumarse a su difusión, como forma de preservar y fortalecer el patrimonio cultural e identitario de la comunidad.

Hoy, cada 30 de junio, Basavilbaso recuerda aquel hecho que cambió para siempre el destino de estas tierras.

No celebra una fundación en el sentido tradicional, sino el inicio de un proceso histórico en el que el ferrocarril, la colonización y el esfuerzo de miles de inmigrantes y pobladores fueron dando forma, paso a paso, a la ciudad que existe en la actualidad.