Sociedad | El joven oriundo de San Marcial, trabajador rural desde muy temprana edad, se convirtió en uno de los ganadores de la Final Entrerriana en la categoría clinas y obtuvo el pasaje rumbo al Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María. Su pueblo lo recibió con una caravana cargada de emoción, orgullo y tradición.</div>
La noche de San Marcial rompió su habitual tranquilidad para transformarse en una verdadera fiesta. Bocinas, vehículos, banderas y vecinos salieron a las calles para recibir y acompañar a Agustín Leiva, uno de los representantes entrerrianos que logró imponerse en la Final Entrerriana rumbo a Jesús María, en la categoría clinas.
La competencia tuvo como escenario el predio “Don Fernando Stuber”, donde durante el sábado 26 y domingo 27 de septiembre se desarrolló una nueva instancia de esta tradicional competencia que reúne a jinetes de distintos puntos de la provincia.
Para Agustín, el logro tiene un significado especial. Oriundo de San Marcial y residente actualmente en Villaguay, conoce desde chico el esfuerzo y la vida ligada al campo. Es hijo de Waldemar Leiva y Daniela Zárate, y lleva en sus raíces una historia familiar profundamente vinculada al deporte, las tradiciones y la cultura de nuestra región.
Es nieto de Hugo Zárate, “Tranque”, recordado mediocampista histórico del “Bohemio”, y de Oscar Leiva, reconocido jinete de la zona. De esas raíces familiares seguramente nació también una pasión que Agustín fue construyendo con los años: el amor por las tradiciones, las costumbres gauchas, las fiestas camperas y, especialmente, por la monta.
Desde joven, el trabajo rural formó parte de su vida. Entre las tareas del campo y el contacto permanente con los caballos, fue forjando una relación con el mundo de la jineteada que hoy lo lleva a dar un paso trascendental en su carrera.
La noticia de su clasificación fue recibida con enorme alegría por sus vecinos y allegados. Y cuando llegó el momento del regreso, San Marcial quiso demostrarle que su logro no era solamente suyo: también era motivo de orgullo para toda una comunidad.
La caravana recorrió las calles del pueblo haciendo sonar las bocinas y llevando la celebración a cada rincón. La tranquilidad habitual de la noche quedó atrás y dio paso a una expresión espontánea de cariño y reconocimiento.
Pero no todos pudieron sumarse a la caravana. Muchos vecinos esperaron desde las puertas de sus casas, saliendo al paso para saludar a Agustín, felicitarlo y compartir con él ese momento tan especial.
Fue una de esas noches en las que un pueblo se reconoce en uno de sus hijos.
Porque detrás de la clasificación hay mucho más que una competencia ganada. Hay años de trabajo, sacrificio, raíces familiares y una pasión que se transmite de generación en generación.
Ahora, Agustín Leiva tendrá por delante un nuevo desafío: representar a Entre Ríos y llevar consigo el nombre de San Marcial hasta Jesús María.
Y seguramente, cuando llegue el momento de montar, no estará solo. Con él irán el acompañamiento de su familia, el recuerdo de quienes le transmitieron el amor por el campo y las tradiciones, y el cariño de todo un pueblo que ya le hizo saber, a su manera, que está orgulloso de verlo cumplir este sueño.
San Marcial ya lo celebró. Ahora, toda la comunidad espera verlo llevar sus raíces y su historia a uno de los escenarios más importantes de la tradición gaucha argentina.