Economía | La producción y el consumo de carne de cerdo alcanzaron niveles récord en Argentina. Sin embargo, la caída del precio del capón y el aumento de las importaciones reducen los márgenes de las granjas.
La producción de carne porcina en Argentina atraviesa un momento de fuertes contrastes. Mientras la actividad registra niveles históricos de producción, faena y consumo, los establecimientos enfrentan una marcada reducción de su rentabilidad, producto de precios debilitados y costos que presionan sobre sus resultados económicos.
Así lo revela un informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), de la Fundación Mediterránea, elaborado por los economistas Juan Manuel Garzón y Franco Artusso, que analiza el comportamiento del sector hasta septiembre de 2026.
Producción y consumo en niveles históricos
Durante los primeros nueve meses del año, la producción nacional alcanzó las 670.200 toneladas de carne porcina, un 12% más que en igual período de 2025. En tanto, la faena llegó a 6,94 millones de animales, con un crecimiento interanual del 11%.
El consumo interno acompañó esta expansión y alcanzó un promedio equivalente a 21 kilos por habitante al año, frente a los 18,7 kilos de 2025 y los 15,7 kilos del promedio histórico.
Sin embargo, este crecimiento no se tradujo en mejores ingresos para los productores. La mayor disponibilidad de carne en el mercado interno, impulsada también por el incremento de las importaciones, ejerció presión sobre los precios.
Más importaciones y precios en retroceso
Entre enero y septiembre ingresaron al país 66.600 toneladas de carne porcina importada, un 24% más que durante el mismo período del año anterior.
Las exportaciones también aumentaron, alcanzando las 7.100 toneladas, pero continúan representando una proporción reducida de la producción nacional.
En este escenario, el precio del capón promedió durante el tercer trimestre los $2.386 por kilo, medido en pesos constantes, lo que representa una caída interanual del 7,1% y un valor 19,3% inferior al promedio de la última década.
La rentabilidad, cada vez más ajustada
El informe advierte que una granja de eficiencia media obtuvo durante el tercer trimestre un margen neto de apenas $107 por kilo vendido, frente a los $226 registrados un año antes.
La situación se agravó en septiembre, cuando ese margen descendió a solamente $48 por kilo, equivalente al 2% de los costos totales.
La eficiencia productiva aparece como un factor decisivo. Mientras los establecimientos de mayor rendimiento alcanzaron márgenes positivos de $348 por kilo, las granjas menos eficientes registraron pérdidas de $297 por kilo.
El costo de los granos, una variable determinante
La alimentación representa aproximadamente el 60% de los costos de producción, por lo que los valores del maíz y la soja tienen una incidencia directa sobre la rentabilidad.
El estudio también destaca la importancia de la ubicación geográfica de las granjas. Los establecimientos situados en regiones productoras de granos, donde las materias primas pueden conseguirse a menores precios por la incidencia de los fletes, cuentan con ventajas competitivas.
De esta manera, el sector porcino argentino enfrenta una paradoja: produce y comercializa más carne que nunca, pero una parte importante de sus productores obtiene márgenes cada vez más reducidos.
El desafío será sostener el crecimiento de la actividad sin comprometer la viabilidad económica de las granjas, especialmente de aquellas que presentan mayores costos y menores niveles de eficiencia.