Sábado 1 de Agosto, 17:08

Comenzó la Semana Mundial de la Lactancia Materna

Salud | Del 1 al 7 de agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna. Bajo el lema “Lactancia materna para un comienzo sostenible en la vida: fortalecer lo que funciona”, la campaña 2026 busca reforzar las estrategias exitosas y ampliar el apoyo desde los sistemas de salud, las familias, los lugares de trabajo y la comunidad.


Cada año, durante la primera semana de agosto, la Semana Mundial de la Lactancia Materna invita a visibilizar sus beneficios, pero también las condiciones que necesitan las familias para poder iniciarla y sostenerla.

El lema elegido para 2026, “Lactancia materna para un comienzo sostenible en la vida: fortalecer lo que funciona”, pone el acento en medir los avances, evaluar el impacto de las políticas existentes y extender aquellas experiencias que demostraron mejorar los resultados.

La propuesta no se limita a brindar información: también reclama redes de apoyo continuas desde el embarazo y durante toda la etapa de lactancia.

La campaña es impulsada mundialmente con el acompañamiento de la Organización Mundial de la Salud, Unicef, ministerios de Salud y organizaciones de la sociedad civil.

Su enfoque sostiene que la responsabilidad no debe recaer únicamente sobre quien amamanta, sino que debe ser compartida por los equipos sanitarios, las familias, los ámbitos laborales y la comunidad.

Una alimentación especialmente adaptada

La leche humana aporta nutrientes en una proporción adecuada para el crecimiento y contiene factores de protección que ayudan al bebé mientras desarrolla sus propias defensas.

Además, se adapta a las necesidades de cada etapa y resulta de fácil digestión.

El calostro, la primera leche que se produce después del nacimiento y que suele tener un color amarillento, posee componentes que ayudan a proteger al recién nacido frente a infecciones.

Por eso se recomienda favorecer el contacto piel con piel y comenzar la lactancia lo antes posible, siempre que las condiciones de salud de la persona y el bebé lo permitan.

La Organización Mundial de la Salud y el Ministerio de Salud de la Nación aconsejan la lactancia exclusiva durante los primeros seis meses.

Esto significa que, durante ese período, el bebé no necesita agua, infusiones, jugos ni otros alimentos.

A partir de los seis meses deben incorporarse progresivamente alimentos adecuados para la edad, mientras la lactancia puede continuar hasta los dos años o más, de acuerdo con el deseo y las posibilidades de cada familia. 

Aunque se trata de un proceso fisiológico, amamantar no siempre resulta sencillo desde el comienzo. 

Pueden aparecer dolor, grietas, congestión mamaria, dificultades en el agarre, dudas sobre la cantidad de leche o cansancio acumulado.

Ante estas situaciones es importante consultar con profesionales capacitados, como pediatras, obstetras, puericultoras, enfermeros o integrantes de equipos de atención primaria.

Una evaluación temprana del agarre y de la posición puede ayudar a resolver muchas molestias y evitar que se agraven.

El dolor intenso o persistente, la presencia de fiebre, enrojecimiento marcado, heridas, secreciones inusuales o dificultades del bebé para alimentarse requieren una consulta con el equipo de salud.

No debería considerarse normal soportar dolor durante semanas como condición necesaria para amamantar.

El entorno también sostiene la lactancia

Para que la lactancia pueda mantenerse, la persona que amamanta necesita tiempo para descansar, alimentarse, hidratarse y recuperarse.

El acompañamiento puede expresarse mediante acciones concretas: ocuparse de tareas domésticas, preparar alimentos, cuidar a otros hijos, facilitar momentos de descanso y respetar las decisiones de la familia.

El apoyo de parejas, familiares y personas cercanas permite distribuir las responsabilidades de cuidado y evita que toda la carga física y emocional quede concentrada en una sola persona.

Los centros de salud también cumplen un papel fundamental. La información debe comenzar durante el embarazo y continuar después del nacimiento, con orientación accesible para resolver dudas y dificultades.

La campaña 2026 propone precisamente fortalecer aquellas intervenciones que demostraron ser útiles y sostenerlas en el tiempo.

Lactancia y regreso al trabajo

La vuelta a las actividades laborales o educativas constituye uno de los momentos más difíciles para la continuidad de la lactancia.

La falta de tiempo, de privacidad o de lugares higiénicos para extraer y conservar leche puede acelerar un destete que la familia no había planificado.

En Argentina, la Ley 26.873 considera la promoción y concientización pública sobre la lactancia como una política de salud y contempla acciones destinadas a favorecer su continuidad.

Además, las trabajadoras cuentan con descansos diarios por lactancia de acuerdo con la normativa laboral aplicable.

Los espacios de trabajo pueden colaborar mediante horarios adecuados, licencias, lugares privados e higiénicos para la extracción y conservación de leche y una organización que evite sancionar o discriminar a quienes atraviesan esta etapa.

Acompañar sin juzgar ni culpabilizar

Promover la lactancia no significa desconocer que existen situaciones en las cuales no puede iniciarse, debe interrumpirse o la familia decide utilizar otras formas de alimentación.

Las dificultades de salud, la producción insuficiente de leche, determinados tratamientos, experiencias traumáticas, las condiciones laborales o las decisiones personales pueden modificar cada recorrido.

En esos casos, las familias necesitan información segura para alimentar al bebé, acceso a controles de salud y acompañamiento profesional, no cuestionamientos.

La alimentación infantil debe abordarse desde el cuidado, el respeto y la realidad particular de cada persona.

La Semana Mundial de la Lactancia Materna busca recordar que amamantar no es una tarea exclusivamente individual.

Para sostenerla se necesitan conocimientos, atención sanitaria oportuna, tiempo, derechos laborales y una comunidad dispuesta a acompañar.

Fortalecer lo que funciona implica convertir las recomendaciones en apoyos concretos, para que cada familia pueda tomar decisiones informadas y transitar la alimentación del bebé de la manera más saludable y respetuosa posible.

Fuente: AIM.