Política | En su primer discurso en Uruguay, el Papa defendió la dignidad humana, advirtió sobre los desafíos de la inteligencia artificial y pidió priorizar el bien común.
El Papa León XIV inició este viernes 6 de noviembre su visita a Uruguay con un mensaje centrado en la dignidad humana, el valor del trabajo, la solidaridad y la responsabilidad de los gobiernos frente a las necesidades de la sociedad.
Durante su discurso en la Plaza Independencia de Montevideo, ante el Presidente Yamandú Orsi, autoridades nacionales y representantes del cuerpo diplomático, el Pontífice sostuvo que el desarrollo económico y tecnológico debe estar al servicio de las personas y no convertirlas en instrumentos de producción.
“El trabajo está en función del hombre y no el hombre en función del trabajo”, expresó León XIV, recuperando una enseñanza de San Juan Pablo II y destacando su vigencia frente a los profundos cambios que atraviesa el mundo laboral.
En ese sentido, advirtió que los avances tecnológicos y la inteligencia artificial deben contribuir a mejorar las condiciones de vida, ampliar las capacidades humanas y generar oportunidades, evitando que los trabajadores sean considerados piezas prescindibles de los procesos productivos.
El Papa insistió en que el valor de una persona no puede medirse por su productividad, su empleo o su capacidad de valerse por sí misma, y llamó a construir sociedades que reconozcan y respeten la dignidad de todos sus integrantes.
El bien común y las futuras generaciones
En otro tramo de su intervención, León XIV recordó las enseñanzas de su antecesor, el Papa Francisco, sobre la necesidad de pensar el bien común más allá de las demandas inmediatas.
El Pontífice señaló que las decisiones relacionadas con los recursos naturales, las fuentes de energía y el desarrollo económico deben contemplar también las necesidades y los derechos de las generaciones futuras.
Asimismo, destacó la importancia de la educación como herramienta para alcanzar la autonomía personal y acceder a oportunidades laborales, y reivindicó el papel de la familia y de la comunidad en el acompañamiento de niños, jóvenes y adultos mayores.
Una reflexión sobre la historia uruguaya
León XIV también evocó el Éxodo del Pueblo Oriental de 1811, conocido como la Redota, tomando como referencia el monumento a José Gervasio Artigas ubicado en la Plaza Independencia.
A partir de aquella experiencia histórica, reflexionó sobre la solidaridad, la responsabilidad de quienes ejercen el poder y la necesidad de que las instituciones públicas actúen al servicio de la comunidad.
El Papa destacó la tradición democrática uruguaya y alentó a fortalecer el diálogo, la convivencia y el respeto entre personas de distintas creencias y convicciones.
Su mensaje también incluyó una preocupación por la soledad, la angustia y las dificultades que enfrentan numerosas personas, subrayando la importancia de los vínculos familiares, la atención sanitaria y el acompañamiento comunitario.
Un mensaje para toda la región
La visita a Uruguay constituye la primera etapa del viaje apostólico de León XIV por Sudamérica, que también comprende Argentina y Perú.
Con un discurso de fuerte contenido social, el jefe de la Iglesia Católica dejó planteada una reflexión sobre los desafíos del presente: el progreso económico, la innovación tecnológica y las decisiones políticas deben tener como objetivo fundamental el bienestar de las personas y el respeto de su dignidad.