Basavilbaso, Entre Ríos
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Una noche en la que la historia volvió a cobrar vida

Sábado 7 de Noviembre, 00:44

Cultura | La comunidad judía desplegó creatividad y un enorme trabajo para ofrecer un recorrido por su historia en la sinagoga Tfila L'Moisés. El Museo de la Cooperativa Lucienville completó una experiencia memorable.

La comunidad judía de Basavilbaso merece un especial reconocimiento por el esfuerzo, la dedicación y, fundamentalmente, la creatividad con que se sumó a la Noche de los Museos Entrerrianos.

La propuesta, desarrollada en la sinagoga Tfila L'Moisés, ubicada en avenida San Martín y Barón Hirsch, fue mucho más que una exposición: constituyó una experiencia cuidadosamente pensada para acercar a los visitantes a la historia, las costumbres, las creencias y el legado de quienes contribuyeron decisivamente a forjar la identidad de nuestra ciudad.

Bajo el lema "De los colonos a la comunidad. Trabajo, Fe, Familia y Memoria", los organizadores transformaron los distintos espacios del histórico edificio en un verdadero recorrido por el tiempo, demostrando que cuando hay compromiso, conocimiento y creatividad, la historia puede contarse de una manera atractiva, emocionante y accesible para todas las generaciones.

Un recorrido que sorprendió por su creatividad

La propuesta se organizó en aproximadamente media docena de estaciones, cada una dedicada a diferentes etapas de la vida de la comunidad judía de Basavilbaso.

Fotografías antiquísimas, infografías detalladas y abundante material documental permitieron reconstruir la llegada organizada de los primeros colonos judíos, sus esfuerzos por establecerse en estas tierras, el trabajo agrícola, la formación de las familias y el nacimiento de instituciones que marcaron profundamente el desarrollo de la ciudad.

El cuidado puesto en la presentación de cada estación, la selección del material y la manera de organizar el recorrido merecen destacarse. No se trató simplemente de exhibir fotografías y documentos, sino de construir un relato capaz de transportar a los visitantes hacia distintas épocas y ayudarlos a comprender cómo se fue conformando una comunidad que hizo del trabajo, la fe y la solidaridad pilares de su existencia.

La creatividad también estuvo presente en la incorporación de recursos tecnológicos. En el tramo final del recorrido, al regresar hacia el hall por la escalera ubicada a la derecha, quienes lo deseaban podían acceder a contenidos multimedia mediante sus teléfonos celulares.

Con solo escanear códigos QR, los visitantes tenían la posibilidad de escuchar música y observar videos documentales, una interesante combinación de memoria histórica y nuevas tecnologías que enriqueció la experiencia.

El monumental templo israelita y sus objetos de culto

Desde el hall, a través de la puerta central, se podía ingresar al monumental templo israelita, un espacio de enorme significación religiosa, cultural y patrimonial.

Allí se exhibían diversos objetos de culto y elementos ceremoniales de la tradición judía, entre ellos un rollo de la Torá con su manto, piezas rescatadas y trasladadas directamente desde Rusia, una corona ornamental, candelabros y shofares, además de material histórico e informativo.

Cada uno de estos elementos permitió aproximarse a las prácticas religiosas, las creencias y las tradiciones que los inmigrantes trajeron consigo y que sus descendientes procuraron preservar a lo largo de las generaciones.

La posibilidad de observar de cerca estos objetos, en el marco del propio templo, agregó un valor singular a la propuesta y permitió comprender que buena parte de la historia de Basavilbaso también está escrita en sus expresiones de fe.

Al finalizar el recorrido, los asistentes podían degustar comidas típicas, otro detalle que contribuyó a completar una experiencia en la que la historia, la cultura y las tradiciones se encontraron de manera armoniosa.

Lucienville: un museo que guarda verdaderos tesoros

Para este cronista, la propuesta encontró un complemento extraordinario en la visita al Museo de la Cooperativa Agrícola Lucienville, una institución inseparable de la historia de Basavilbaso y considerada pionera del cooperativismo agrícola en el país y el continente.

En este espacio, el recorrido tuvo un valor agregado excepcional: la guía generosa y apasionada de Nora Viviana Fistein, profesora e investigadora de la historia local, reconocida por su dedicación a la recuperación y preservación de la memoria y el patrimonio cultural de la región.

Con conocimientos, entusiasmo y una evidente pasión por la historia, Fistein acompañó a los visitantes por las dos plantas del edificio donde, hasta no hace demasiado tiempo, funcionaban las oficinas de la histórica cooperativa.

Su relato permitió descubrir el significado de numerosos objetos y documentos que, a simple vista, podrían parecer apenas testimonios de otra época, pero que en realidad constituyen piezas fundamentales para reconstruir la vida económica, social e institucional de Basavilbaso.

Documentos antiquísimos, fotografías, libros contables, libros de actas y diversos elementos vinculados con el funcionamiento de la entidad fueron parte de una exposición que invitó a detenerse, observar y valorar.

Hay un aspecto que merece ser especialmente subrayado: lo exhibido representa apenas una pequeña parte del monumental patrimonio documental y material que conserva la Cooperativa Lucienville.

La cantidad de documentos, fotografías y objetos resguardados es verdaderamente extraordinaria. Para esta oportunidad se seleccionó apenas un puñado de ese enorme acervo, suficiente, sin embargo, para dimensionar su importancia y despertar admiración por el trabajo de quienes han contribuido a conservarlo.

La visita dejó también una certeza: Basavilbaso posee un patrimonio histórico de enorme valor que merece seguir siendo investigado, protegido y difundido.

Una experiencia que merece reconocimiento

La Noche de los Museos permitió comprobar que la preservación de la memoria no depende solamente de conservar edificios, fotografías u objetos antiguos. También requiere personas dispuestas a investigar, organizar, explicar y compartir aquello que forma parte de nuestra identidad.

Y eso fue, precisamente, lo que hizo la comunidad judía de Basavilbaso: desplegó un trabajo admirable para ofrecer una propuesta cultural de gran calidad, en la que se percibió el esfuerzo colectivo, la atención a los detalles y el profundo respeto por la historia de sus antepasados.

El Museo de la Cooperativa Lucienville, por su parte, aportó otro capítulo indispensable de ese mismo relato, enriquecido por el conocimiento y la generosidad de quienes mantienen viva la memoria institucional.

Ambas propuestas merecen un reconocimiento sincero. No solo por lo que mostraron, sino por la manera en que lo hicieron: con creatividad, compromiso, sensibilidad y una evidente vocación de compartir.

Porque una ciudad que conoce y valora su historia está mejor preparada para comprender su presente y construir su futuro.

Y esta Noche de los Museos dejó una enseñanza tan sencilla como valiosa: Basavilbaso tiene mucho para mostrar, muchísimo para contar y, afortunadamente, personas comprometidas con mantener viva esa memoria.

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