El Viernes Santo presenta el drama inmenso de la muerte de Cristo en el Calvario. La cruz erguida sobre el mundo sigue en pie como signo de salvación y de esperanza.
La representación de los momentos más difíciles y dolorosos de la vida de Jesús, el cual decide entregarse y dar su vida a cambio de nuestra salvación, fue seguida por numerosísmos niños de catequedis y sus familiares. Una tras otra los jóvenes del Grupo Kairós y el Grupo de Perseverancia, con la musicalización del coro "San Agustín", fueron representadas las escenas que Jesús debió pasar antes de morir en la cruz a cambio de nuestra salvación, que llegara el Domingo de Pascuas, cuando Él
-venciendo a la muerte-, resucite de entre los muertos.