En la oportunidad se pudo evaluar el trabajo que se viene realizando, ya que este es el segundo año de producción, donde parte de los insumos los aporta el Programa ProHuerta de la Agencia del INTA, además de brindar asesoramiento técnico. Es de destacar la diversidad de especies sembradas, al igual que la buena implantación que se logra, lo que redunda en la obtención de hortalizas de buena calidad.
A través de este tipo de emprendimientos se permite difundir la agricultura familiar como una forma natural y económica de obtener productos saludables y amigables con el medio ambiente.
En la actualidad, la huerta se encuentra en plena producción, la que es vendida a los vecinos y lugareños que se acercan a comprar hortalizas frescas y de estación o las producidas bajo invernadero, como: lechugas, cebollas, perejil, berenjenas, morrones, tomates, zapallos y batatas, entre otras.