Minutos después de las 8 de la mañana el cielo de Basavilbaso se tornó negro y a los pocos minutos comenzó a caer una lluvia intensa acompañada de granizo. El fenómeno no duró mucho tiempo y en la zona oeste de la ciudad del riel las piedras fueron de mayor tamaño aunque no se pueden comparar con las que se precipitaron en la zona rural de Rocamora, a la altura del kilómetro 208, donde tenían un tamaño de huevos de gallina.