Dos muertos en las marchas opositoras en Venezuela
Jueves 20 de Abril

Dos muertos en las marchas opositoras en Venezuela

Política | Se trata de dos jóvenes que participaban en las marchas contra del gobierno de Nicolás Maduro.



Cientos de miles de venezolanos se atrevieron este miércoles a protestar en las principales ciudades del país pese a la represión y el amedrentamiento desplegados, una vez más, por la revolución. Lo hicieron a pecho descubierto, sin que los llamamientos previos enviados al gobierno de Nicolás Maduro por la OEA, la Unión Europea, Naciones Unidas y 11 países del continente sirvieran para nada.

Dos personas, un chico de 17 años y una chica de 24, murieron de sendos disparos durante las protestas.Caracas, sobre todo, se convirtió nuevamente en una brutal batalla campal, en la que policías y militares bombardearon las protestas pacíficas con gases lacrimógenos y perdigones.

Sólo los más enfadados respondieron armándose de trozos de cemento, arrancados del pavimento, que lanzaron contra los fuerzas de seguridad. También se produjeron enfrentamientos en San Cristóbal, Maracaibo, Barinas y el estado de Falcón.

Al reclamo internacional se unió, por segunda vez y de nuevo por sorpresa, la Fiscal General del Estado, Luisa Ortega, quien exhortó a "garantizar" el derecho a la manifestación pacífica. "Es un derecho constitucional convocar manifestaciones pacíficas y estas no deben poner en riesgo la integridad de los manifestantes ni de terceros, ni la estabilidad institucional", puntualizó en su comunicado el Ministerio Público.

Es la segunda vez que la Fiscal, uno de los poderes de la revolución, se sale de los "lineamientos revolucionarios" marcados por Nicolás Maduro. Ortega se rebeló contra las sentencias 155 y 156 del Tribunal Supremo de Justicia, que arrebataban las funciones y poderes a la Asamblea Nacional en beneficio del propio tribunal y del presidente. Advertencias de unos y otros que no sirvieron para salvar la vida de Carlos José Moreno (17 años), quien recibió un balazo en la cabeza en el barrio capitalino de San Bernardino al comienzo de una de las marchas.

"Llegaron unos colectivos y dispararon, la gente respondió con piedras. Luego dos desconocidos vestidos de rojo que circulaban en una moto dispararon y le dieron a un chamo (chico). Le vi un orificio en la nuca y otro en la frente, un charco de sangre", detalló un testigo que prefirió no revelar su identidad. Trasladado de urgencia a una clínica, murió en la mesa de operaciones. Su familia confirmó más tarde que el chaval iba a jugar al fútbol y se cruzó con la marcha. Y con la muerte.

Al igual que Paola Ramírez, una joven de 24 años en San Cristóbal (Tachira), junto a la frontera colombiana. La mujer recibió un disparo mientras participaba en una de las protestas.



El Ministerio público informó además de dos heridos: una mujer a la que le impactó un "objeto contundente en la cabeza" y un hombre que recibió varios perdigones.Organismos de derechos humanos acusaron de inmediato a los famosos colectivos revolucionarios, una mezcla de radicales chavistas y paramilitares, que en las protestas de este mes ya se habían cobrado dos vidas. Hasta el momento son siete los muertos en el marco de las protestas.

El gobierno había ordenado que la oposición venezolana no pudiera alcanzar su objetivo, la sede de la Defensoría del Pueblo, en el centro, territorio exclusivo para la revolución. En esta ocasión arremetió con extrema dureza contra las concentraciones del oeste de la ciudad, ya que el plan inicial era que los seguidores se concentraran en 20 puntos de la capital para confluir en una marea incontenible. "El gobierno ha dirigido sus ataques principalmente a donde siente mayor inquietud, al oeste", detalló el politólogo Félix Seijas.

El Oeste está conformado por zonas populares, tradicionalmente chavistas pero que en las parlamentarias de 2015 también apoyaron a la oposición. La represión se repitió en varias zonas del oeste, como en El Paraíso, donde Lilian Tintori, esposa del preso político Leopoldo López, necesitó una máscara antigás para aguantar los gases. También en Quinta Crespo, San Martín y San Bernardino.

"Esto es un abuso, solo queremos elecciones para salir de esto, no somos violentos. En la Venezuela que vivíamos antes había comida en abundancia. Hoy solo hay hambre. Que Maduro salga, ya estamos cansados"", se quejó Omaira Sánchez, ama de casa de 57 años.

El Gobernador Henrique Capriles se dirigió al punto principal de la gigantesca movilización, en la estratégica autopista Francisco Fajardo, donde intentó conversar con los militares que trancaban el paso hacia el corazón de Caracas. Aunque iba con las manos en alto en señal de paz, los militares arremetieron con decenas de bombas lacrimógenas que lo obligaron a correr y resguardarse detrás de una columna, asfixiado por un momento.

La cantidad de bombas disparadas se intensificó, por lo que los manifestantes comenzaron a correr y algunos no tuvieron otra opción que lanzarse al río Guaire para escapar. A varios los arrastró la corriente, una de las más putrefactas de América Latina.

"Más de 30 encapuchados, violentos terroristas, a más de 30 se le han puesto los ganchos hoy, identificados plenamente, y además en horas de la madrugada se capturó y se encuentra convicto y confeso uno de los jefes de estas bandas terroristas (...) con armas, explosivos y planes de violencia para el día de hoy", ha dicho Maduro en unas declaraciones a la agencia EFE.

En la bautizada como "la madre de todas las marchas", la séptima en abril, la oposición exigió elecciones generales, respeto al Parlamento, la libertad de los presos políticos y la habilitación de un canal humanitario. La concentración donde sí reinó la paz se formó cerca del Palacio de Miraflores. "El pueblo revolucionario ha desbordado las calles de Venezuela para defender la patria", se ufanó Maduro antes miles de sus seguidores, una mezcla de simpatizantes, empleados públicos y milicianos. La ONG de derechos humanos Provea denunció "el empleo de recursos públicos para financiar el apoyo a la dictadura".