Está en evidencia el impacto negativo de la agroindustria
Miércoles 08 de Noviembre

Está en evidencia el impacto negativo de la agroindustria

Salud | El Dr. Lescano afirma que Entre Ríos se ha convertido “en una de las zonas con mayor concentración de agroquímicos en suelo” y donde “se ven incrementos de los casos de cáncer en general en niños”.


El Dr. Lescano preocupado por el incremento de los casos de cáncer.

El profesional lamentó especialmente la situación de la región de Urdinarrain, Basavilbaso y Gualeguaychú “esto se ha podido demostrar gracias a que en los últimos años han aflorado estudios y estadísticas para confirmar las verdades que uno venía denunciando desde hace muchos años”. “Antes se tenían ocultos pero ahora ya los números y las realidades están marcando el impacto negativo que está produciendo esta agroindustria”, criticó.

Advirtió que “las cifras no son oficiales pero son de la realidad cotidiana, sobre todo de los trabajadores de la salud”, y que “ya hay estudios incontrastables, sobretodo del glifosato encontrado en el río Paraná, en aguas subterráneas y también a nivel de la tierra”.

También alertó que “en general todos estamos expuestos; el mayor impacto se puede sentir en el momento de la aplicación donde pueden aparecer dolores de cabeza, diarrea, erupciones tipo alérgicas, broncoespasmos, dolores articulares, calambres musculares, trastornos en la mucosa bucal, lingual, trastornos en los ojos. Todo eso pasa de alguna manera pero el impacto queda en el organismo”.

En declaraciones realizadas al programa “A Quien Corresponda” de la radio paranaense De la Plaza el Dr. Lescano se manifestó “dolido y muy preocupado porque cada vez el avance es mayor, con nuevos productos de los que no se sabe la toxicidad ni el impacto sobre el medioambiente y especialmente sobre los seres humanos”.

En ese marco, lamentó que Entre Ríos sea “una de las zonas con mayor concentración de algunos agroquímicos en suelo, lo que se ha podido demostrar gracias a que en los últimos años han aflorado estudios y estadísticas para confirmar las verdades que uno venía denunciando desde hace muchos años”.

Especificó al respecto que “se ven incrementos de los casos de cáncer en general pero principalmente en niños, que se están viendo cada vez con mayor frecuencia y que de a poco se están dando a conocer. Antes se tenían ocultos pero ahora ya los números y las realidades están marcando el impacto negativo que está produciendo esta agroindustria”.

Sostuvo que “las cifras no son oficiales pero son de la realidad cotidiana, sobre todo de los trabajadores de la salud” y afirmó que “ya hay estudios incontrastables, sobretodo del glifosato encontrado en el río Paraná, en aguas subterráneas y también a nivel de la tierra”.

En tal sentido, describió que “después de 1996 cuando se aprueba el ingreso de la soja RR con el paquete tecnológico decían que el glifosato se desnaturalizaba por los microorganismos de la superficie de la tierra y no iba a las napas de agua, pero hoy está demostrado que está, que persiste desde hace varios años y cada vez en concentraciones mayores; lo que eso hace que en la superficie de suelo los microorganismos se vean perjudicados y trae un desbalance significativo, y eso hace que haya que usar más agroquímicos y fertilizantes. El fertilizante al destruir las bacterias que producen el nitrógeno y favorecen el crecimiento de los cultivos, hace que sean suplantadas artificialmente”.

Respecto de las consecuencias para la salud, sostuvo que “mayoritariamente son muy parecidos ante una primera exposición accidental o no voluntaria, ya que entre los afectados hay gente no voluntaria a la que le pasa el agroquímico cerca de la casa, aunque lógicamente también lo sufren los trabajadores y aplicadores”.

“En general todos estamos expuestos; el mayor impacto se puede sentir en el momento de la aplicación donde pueden aparecer dolores de cabeza, diarrea, erupciones tipo alérgicas, broncoespasmos, dolores articulares, calambres musculares, trastornos en la mucosa bucal, lingual, trastornos en los ojos. Todo eso pasa de alguna manera pero el impacto queda en el organismo y depende de la persona las consecuencias posteriores”, advirtió.

Al respecto explicó que “los agroquímicos trabajan en el efecto tóxico en el nivel de atacar enzimas, y si afectan a los sistemas enzimáticos de los ratones y las plantas -con quienes los humanos compartimos un buen porcentaje de enzimas- a nosotros también nos afectan; porque tenemos un promedio del 60 por ciento de genes similares”. Con esto, afirmó que “es natural que seamos afectados en algunas de las cadenas enzimáticas que afectan directamente en la duplicación celular, es decir que actúan directamente alterando los cromosomas y los genes”.

Especificó que “en el último mes atendió siete u ocho personas afectadas en forma indirecta y una en forma directa, que era un transportista (camionero) que por la imprudencia y el desconocimiento ahora padece trastornos neuromusculares y neurológicos” y detalló que “son personas jóvenes con síndrome de sensibilidad química múltiple, que es lo que más se está viendo en las exposiciones involuntarias”.

Por otra parte, sobre la suspensión de un campamento sanitario que estaba previsto realizar en Urdinarrain, opinó que “se debe principalmente a que el impacto que le causó el estudio que se realizó donde mayor concentración de glifosato en la tierra, hay que sumarle el querer hacer la vista gorda”.

En ese marco, recordó que “hace unos cinco o seis años se encontró en Urdinarrain un depósito clandestino de envases de agro tóxicos donde había una casa a 200 metros y que afectó a dos criaturas, que se comprobó que tienen agroquímicos en sangre”.